BIOGRAFIA DE JOSE LUIS SAMPEDRO
“Sin libertad lo que vivo no es mi vida, sino la vida que me imponen”. Esta frase, que salió de la mente y el compromiso de José Luis Sampedro, resume las ideas de este economista, escritor y humanista español. La defendió sin descanso. Y dentro de ese cofre incluía todas las libertades: la personal (“Hazte quien eres. Sin doblegarte, sin hundirte, sin ceder”), de pensamiento («Para vivir hay que ser libre, para ser libre hay que tener el pensamiento libre y para tener el pensamiento libre hay que educarse»), con respecto al dinero (“Poner el dinero como bien supremo nos conduce a la catástrofe”)…
José Luis Sampedro nació en Barcelona, en 1917. La variada procedencia geográfica y cultural de su familia supuso una influencia fundamental en su obra, ya que su padre había nacido en La Habana, su abuelo en Manila, su madre en Argelia y su abuela en Lugano, Suiza italiana. La familia se trasladó a Tánger cuando el futuro escritor contaba cinco años y medio, y éste permaneció en tierras africanas hasta la adolescencia. En Tánger nacieron sus hermanos Carlos y Carmen. Cuando estalló la guerra civil española, en 1936, fue movilizado por el ejército republicano pero más tarde se incorporó al bando contrario. Pasó la guerra en Melilla, Cataluña, Guadalajara y Huete (Cuenca). En este periodo se inició en la escritura de poemas.
En 1933 entró en la Academia Oficial de Aduanas en Madrid y con 18 años ya ejercía como funcionario en Santander. “En aquella incivil guerra que llamamos civil”, primero fue movilizado por el ejército republicano y, tras caer la capital cántabra, por el bando franquista. Al finalizar la contienda fue destinado a la aduana de Melilla. En 1944, regresó a Madrid e inició Económicas, que finalizó con premio extraordinario. Profesor agregado en la facultad, entró en el Servicio de Estudios del Banco Exterior de España. En 1950 se doctoró con una tesis sobre localización industrial y un lustro después obtuvo la cátedra de Estructura e Instituciones Económicas en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas. Asesor en el Ministerio de Comercio, dentro del Ministerio de Hacienda intervino en el Plan de Estabilización de 1959 junto a Enrique Fuentes Quintana, Manuel Varela Parache y Luis Ángel Rojo, dirigidos por Juan Sardá.
Su carrera como economista fue brillante. Publicó cientos de artículos e influyentes libros. Tradujo dos importantes obras de economía: La economía de la competencia imperfecta (1946) de Joan Robinson y el Curso de Economía moderna (1950) de Paul Samuelson. Sampedro se refirió a los profesores de los que más aprendió: Valentín Andrés, William Beveridge, creador de la seguridad social inglesa, Heinrich von Stackelberg, economista alemán que fue miembro del Partido Nazi y las SS e impartió clases en la Complutense. Para Sampedro, la Economía es una ciencia social centrada en las relaciones humanas, más que ciencia de la riqueza es ciencia de la pobreza.
Durante el franquismo, al protestar por la expulsión de la universidad de los catedráticos Aranguren, García Calvo, Tierno Galván y Montero Díaz, también fue expulsado. Participó en reivindicaciones en una sociedad carente de libertades. La universidad española no le ofrecía alicientes y optó por salir al extranjero e impartir docencia en Estados Unidos y Gran Bretaña. Al regresar en 1971 pidió excedencia en la universidad.
En la introducción de un libro significativamente titulado Economía Humanista, compendio de sus trabajos publicados durante 60 años, declaraba su alejamiento de la economía convencional. Compatibilizó su oficio de economista y profesor con la literatura. “Durante cuarenta años he escrito con tesón y perseverancia sin ser conocido como escritor. Lo era como catedrático de Economía, pero cada día me levantaba a las cuatro de la mañana para escribir novelas”. Producto de aquellos desvelos, fueron novelas que permanecieron inéditas hasta mucho tiempo después: La estatua de Adolfo Espejo (de 1939 y publicada en 1994); La sombra de los días (de 1947, publicada en 1994), y La paloma de cartón (obra de teatro, de 1948, publicada en 2007).
En 1951, Congreso de Estocolmo fue su primera novela editada. Una década tardó en llegar su segunda novela, El río que nos lleva (1961), y nueve años después El caballo desnudo. En 1981, Octubre, Octubre. A partir de entonces su producción cobra otro ritmo: La sonrisa etrusca (1985), La vieja Sirena (1990), Mar al fondo (1992), Mientras la tierra gira (1993), Real Sitio (1993), Fronteras (1995), El amante lesbiano (2000), Los mongoles en Bagdad (2003) y La senda del drago (2006).
Premio Nacional de las Letras de España en 2011, para Sampedro la literatura era “una necesidad vital”. En junio de 1991 entró en la Real Academia Española. Su heterodoxo discurso de ingreso “Desde la frontera” era una síntesis de La vieja sirena, un canto a la vida, al amor y a la tolerancia. Durante 22 años ocupó el sillón F. Perteneció a la Comisión de Ciencias Humanas y ejerció como tesorero durante breve plazo de tiempo.
Participó en las protestas de mayo 2011 (15M) y redactó el prólogo de ¡Indignaos!, de Stéphane Hessel. Abogó por una economía más humana y solidaria, criticó la decadencia moral y social de Occidente, al neoliberalismo y al capitalismo salvaje. Fue galardonado con numerosos premios y honores, como economista y escritor.
José Luis Sampedro afirmaba haber nacido dos veces. En mayo de 1995, por una grave infección cardiovascular ingresó en el Centro de Cardiología del Hospital Monte Sinaí de Nueva York. Aquella traumática experiencia fue base del libro La ciencia y la vida, escrito junto a Valentín Fuster, director del centro, y Olga Lucas, su esposa desde 2003.
Fue distinguido con la Medalla de la Orden de Carlomagno del Principado de Andorra en 2008, fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Sevilla en 2009, obtuvo el Premio Internacional Menéndez Pelayo en 2010 y ese mismo año recibió también la Orden de las Artes y las Letras de España y el Premio Nacional de las Letras en 2011.
José Luis Sampedro falleció en la madrugada del 8 de abril de 2013, a los 96 años de edad, en su casa de la calle Cea Bermúdez, en Madrid. «Nos dijo que quería beberse un Campari, así que le hicimos un granizado de Campari. Me miró y me dijo: ‘Ahora empiezo a sentirme mejor. Muchas gracias a todos’. Se durmió y al cabo de un rato murió», relató su viuda.
Obras
Novela
La estatua de Adolfo Espejo (1939)
La sombra de los días (1947)
Congreso en Estocolmo (1952)
El río que nos lleva (1961)
El caballo desnudo (1970)
Octubre, octubre (1981)
La sonrisa etrusca (1985)
La vieja sirena (1990)
Real Sitio (1993)
El amante lesbiano (2000)
La senda del drago (2006)
Cuarteto para un solista (2011)
Cuentos
Mar al fondo (1992)
Mientras la tierra gira (1993)
Económicas
Principios prácticos de localización industrial (1957)
Realidad económica y análisis estructural (1959)
Las fuerzas económicas de nuestro tiempo (1967)
Conciencia del subdesarrollo (1973)
Inflación: una versión completa (1976)
El mercado y la globalización (2002)
Los mongoles en Bagdad (2003)
Sobre política, mercado y convivencia (2006)
Economía humanista. Algo más que cifras (2009)
El mercado y nosotros
Algunas reflexiones de José Luis Sampedro
“Somos naturaleza. Poner al dinero como bien supremo nos conduce a la catástrofe”.
“Es asombroso que la Humanidad todavía no sepa vivir en paz, que palabras como ‘competitividad’ sean las que mandan frente a palabras como ‘convivencia’”.
“Nos educan para ser productores y consumidores, no para ser hombres libres”.
“No me interesa la felicidad. Me basta con estar bien conmigo mismo”.
“El sistema actual está dominado por otras tres palabras mágicas: Productividad, competitividad e innovación, que deberían ser sustituidas por repartición, cooperación y recreación”.
“Siempre se puede, cuando se quiere”.
“Es necesario crear una economía más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos”.
“La vida es una navegación difícil sin una buena brújula”.
“La clave es el desarrollo interior de cada uno, y no el exterior”.